viernes, 18 de junio de 2010

¿Qué hacer...... cuando un elefante anida en tu ojo?


Hoy caminaba plácidamente por la calle. Yo qué sé, observando el aire y esas cosas estúpidas, cuando un elefante africano, de enormes dimensiones, quiso hacer de mi ojo su hogar. Lo consiguió, haciendo así de mi ojo un órgano hospedador. La calle me miraba, bueno, miraba mi ojo rojizo y lleno de lágrimas. Así que decidí llorar hasta que el elefante se ahogase en lágrimas. Pero no lo conseguí, y tuve que ir al hospital (válgame Dios). Inundaron al elefante en líquido naranja y viscoso, pero no conseguían retirarlo de su hogar ni con chorros de agua a presión. Así que tuve que volver a casa, con la siguiente receta: Colirio para los ojos. Una gota cada tres horas.

¡TODO POR TU CULPA!

Por ello, decidí escribir unas reglas fáciles para cualquier persona con un elefante de vecino ojil:
  • No intentes sacudirlo con tu propia mano. Puedes crear un terremoto o algo parecido, pero nada más. No conseguirás echarlo de allí.
  • Llora, llora y llora, al menos así podrías dejarlo un pequeño rato inconsciente y aprovechar para vivir dos minutos de gloria en el paraíso donde nunca un elefante vivirá en tu ojo.
  • No le digas a nadie que tienes un elefante en el ojo, podrían aparecer cazadores de marfil y se armaría una algarabía que no desearás tener en tu globo ocular.
  • No le soples al ojo. No sirve de nada y tu cara no será de lo más favorecida.
Aunque en realidad, el mejor consejo que se puede dar es: ANDA CON GAFAS DE SOL.

No hay comentarios:

Publicar un comentario